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La tauromaquia

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LA TAUROMAQUIA

 

Catálogo descriptivo de la colección de cuarenta aguafuertes originales que, sobre motivos de la fiesta nacional, grabó el genio del arte español, Don Francisco de Goya y Lucientes (1746 – 1828)

 

Retrato de Goya original al óleo de Don Vicente López, grabado por A. Loro 

Nº 1. Modo con que los antiguos españoles cazaban los toros a caballo en el campo. 

La fiera tiene en las astas un lazo, que por uno de sus extremos está amarrado a un tronco de árbol cortado, y por el otro en manos de un hombre que hay detrás, como esforzándose en sujetar al toro. Hostigando a éste con una garrocha o pica que con las dos manos sostiene, se halla a la izquierda, a caballo, un hombre que viste zamarra y calzones de piel, calza sandalias de pastor y lleva a la cabeza una especie de boina con borla. Más allá, otra figura en pie.

 

Nº 2. Otro modo de cazar a pie. 

Acosada por dos hombres, que clavan sus garrochas en los costados de la fiera, se halla ésta con el hocico en tierra y doblada una de las patas delanteras, pugnando con la otra y las de detrás por reponerse. Están las dos figuras en actitud de hacer grande esfuerzo al empujar las picas con ambas manos. Visten trajes de pieles y cuero. Fondo de paisaje.

Nº 3. Los moros establecidos en España, prescindiendo de las supersticiones de su Alcorán, adoptaron esta caza y arte, y lancean un toro en el campo. 

Hállase en el centro el toro con el cuerpo atravesado por una lanza, que, antes de caer del caballo que montaba, le clavó el moro que se ve a los pies de la fiera. Tres compañeros de lidia, armado uno de ellos con una gumía y otro con una lanza, atacan a la res por el lado opuesto. El caballo, herido, se revuelve, a la derecha. Llevan los moros sendos calzones largos, turbante, chaquetilla torera y faja.

Nº 4. Capean otro encerrado. 

Tres moros vestidos como los de la precedente estampa: uno de ellos lancea de frente por detrás, con el albornoz, a la fiera. En el centro, otro que no se ha desceñido la capa de los hombros, cita con el cuerpo a la res, y a la derecha hay un tercero en cuclillas, que trata de llamar su atención extendiendo los brazos. En el fondo hay un enmaderado, desde donde presencian la lidia varios moros.

 

Nº 5. El animoso moro Gazul es el primero que lanceó toros en regla. 

Vistiendo el mismo traje que los precedentes, montado en un brioso caballo, atraviesa, con una lanza manejada con sus dos manos, desde la cruz al vientre, al toro, que le acomete enfurecido. 

Nº 6. Los moros hacen otro capeo en plaza con su albornoz. 

Un moro lancea de frente por detrás al toro, que está a la derecha de la lámina. Tras el lidiador, un compañero plantado, fijo en la fiera, con la capa pendiente de sus hombros y sujeta a la cintura con los brazos. En último término, una empalizada, en la que se ven dos moros espectadores.

 

Nº 7. Origen de los arpones o banderillas. 

A la derecha, el toro plantado, fijándose en un moro lidiador, que en su mano izquierda tiene la capa llamando la atención de la fiera, y en su diestra un arpón, con el cual amenaza al toro. En segundo término, a la izquierda, otros dos moros, el uno cubierto con la capa y algo inclinado hacia adelante. En último, empalizada, que resguarda a los que presencian el lance y dos lidiadores descansando en ella.

Nº 8. Cogida de un moro estando en la plaza. 

La res ha cogido a un lidiador y lo tiene sobre el testuz. Otro moro acude a salvar al compañero, asiendo de un cuerno a la fiera con la mano izquierda y blandiendo en la otra un arpón, que va a clavarle. Desde el fondo dos moros llegan también en auxilio del cogido.

 

Nº 9. Un caballero español mata un toro después de haber perdido el caballo.

Un caballero, arbitraria y grotescamente vestido, practica el llamado «empeño de a pie« después de haber sido herida su cabalgadura, que está derribada en el fondo. El lidiador ha hundido casi entera su espada en la cerviz del bruto, muy cerca del testuz, y la estocada es mortal de seguro. En el ángulo bajo de la izquierda se lee Goya al revés, como firmado al derecho sobre la plancha.

Nº 10. Carlos V lanceando un toro en la plaza de Valladolid.

 Montado sobre un brioso caballo y asiendo vigorosamente el largo rejón, lo clava en la cruz de la fiera, que le acomete furiosa. Viste traje, igualmente convencional, que el anterior; adornan su pecho dos bandas cruzadas y pende de su cuello una medalla. A la izquierda, y en dirección vertical, de arriba abajo, se lee Goya.

Nº 11. El Cid Campeador lanceando otro toro.

Jinete en un brioso corcel y ataviado con airosa indumentaria, realzada por una capilla corta, pendiente de los hombros, atraviesa el caballero a la res con su lanza, que ha penetrado por la izquierda del morrillo para salir por bajo del brazuelo derecho. Firmado a la derecha, siguiendo la dirección del recuadro, de abajo arriba: Goya.

Nº 12. Desjarrete de la canalla con lanzas, medias lunas, banderillas y otras armas.

A la derecha tres figuras amenazan al toro que, en el centro de la estampa, se encampana ante ellas. En el suelo yacen dos hombres cerca de la fiera. En segundo y último término, cinco figuras, una de ellas acometiendo con una medialuna a la res para desjarretarla.

 

Nº 13. Un caballero español en plaza quebrando rejoncillos, sin auxilio de los chulos. 

Sobre un brioso corcel y vestido con traje señorial, está el caballero en actitud de clavar el rejón al toro. Tras la barrera de la plaza, al fondo izquierdo, un grupo contempla la escena.

Nº 14. El diestrísimo estudiante de Falces, embozado, burla al toro con sus quiebros. 

Con sombrero de picador, envuelto en larga capa, que deja ver las calzas negras y el zapato con hebilla, el diestro estudiante da el quiebro a la fiera, haciéndola humillar. Fondo: las barreras de la plaza y gente agrupada tras ellas. Firmado: Goya, a la izquierda de la lámina, en dirección de arriba abajo, un poco oblicuamente.

 

Nº 15. El famoso Martincho poniendo banderillas al quiebro.

Por el centro de la lámina, completamente de frente a quien la contempla, avanza el toro, en tanto que a la derecha de éste se ve a Martincho empuñando las banderillas por su parte media y en actitud de ir a clavarlas. Fondo; vallas de la plaza, con gente detrás de ellas.

Nº 16. El mismo vuelca un toro en la plaza de Madrid. 

En el centro de la lámina, un diestro agarra al toro por el cuerno derecho y el rabo para derribarlo. A la derecha, en segundo término, hay dos toreros, uno cubierto y otro destocado y con el sombrero en la mano.

 

Nº 17. Palenque de los moros hecho con burros, para defenderse del toro embolado.

Entre las astas del toro, por los aires, está uno de los borriquillos; otro sentado, y tras de él, un moro, que, con una pica o garrocha en sus manos, espera a la fiera. Más lejos, a la derecha, otro de los asnos en tierra; a la izquierda, tres moros armados de picas acometen a una al toro por detrás.

  

Nº 18. Temeridad de Martincho en la plaza de Zaragoza.

Sentado en una silla, sujetos los pies con unas esposas, esperando al toro con el estoque en la mano derecha y citándole con el sombrero en la otra, hállase el célebre torero en el momento en que sale briosa la fiera de su encierro. A la izquierda, la puerta del toril, abierta por el que la tiene a su cuidado, que se ve escondido tras de ella, y gentes que contemplan la suerte detrás de la barrera.

 

 Nº 19. Otra locura suya en la misma plaza.

Encima de una mesa cubierta con un paño, que arrastra por la arena, está Martincho, sujetos sus pies por unas esposas, con los brazos extendidos en actitud de saltar por cima del toro, que acomete, llamado sin duda por el indudable color rojo del trapo. En segundo término, a la derecha, un grupo de cuatro toreros: dos de ellos conversan, y tienen delante a los otros dos que, envueltos en sus capas y con anchos sombreros en la cabeza, contemplan fijamente el arrojo del diestro. A la izquierda, uno cerca de la barrera está pronto a acudir si acaece un lance desgraciado. En el tendido se apiñan los espectadores. Firmado, en el ángulo inferior derecho: 1815, Goya.

Nº 20. Ligereza y atrevimiento de Juanito Apiñani en la de Madrid. 

El diestro da el salto de la garrocha. La escena está representada en el momento en que la pica, clavada en el suelo, se alza perpendicularmente y el toro la tropieza con el testuz, mientras el hombre describe en el aire el semicírculo del salto. La mitad izquierda del tendido está llena de espectadores, algunos de los cuales tienen quitasoles. La mitad derecha está por completo vacía.

Nº 21. Desgracias acaecidas en el tendido de la plaza de Madrid y muerte del Alcalde de Torrejón. 

Representa la lámina dos compartimientos del tendido: el de la izquierda está vacío; al de la derecha ha saltado el toro, y tiene atravesado y suspendido en sus astas el cuerpo del Alcalde, y a su alrededor multitud de gentes que se atropellan al huir, y caen despavoridas unas sobre otras; varias están entre las patas de la fiera: un hombre saltando el listón que separa en dos secciones el tendido. En su exterior asoma la cabeza un espectador, que parece ser el mismo Goya, mirando horrorizado y temeroso la desgracia.

Nº 22. Valor varonil de la célebre Pajuelera en la de Zaragoza.

Montada, a horcajadas, sobre una jaca, y con traje de picador, está en actitud de poner una vara al toro. Detrás del caballo un diestro al quite. Fondo: las vallas de la plaza con algunas gentes que asoman la cabeza.

 

Nº 23. Mariano Ceballos, alias el Indio, mata el toro desde su caballo. 

A caballo parado ha aguardado el torero la acometida de la res, y le ha hundido hasta el pomo la espada en el morrillo. Está el jinete inclinado sobre las astas de la fiera y se sostiene con la mano izquierda en la perilla de la silla vaquera. En segundo término diez lidiadores, casi todos ellos en actitud de auxiliar al protagonista. A la derecha dos, uno con la capa terciada contemplando la suerte. Fondo: barrera y tendido con gran concurrencia de espectadores.

Nº 24. El mismo Ceballos montado sobre otro toro quiebra rejones en la plaza de Madrid. 

El toro en que va montado Ceballos, dando un salto, se abalanza contra el de lidia, que le espera de frente. Lleva silla de picador, sujeta con cincha, baticola y pretal. El jinete está sostenido con sus dos manos a la parte anterior de la silla, y descansan sus pies en estribos vaqueros. Por el lado derecho, bajo el flotante extremo de la faja, asoma el rejoncillo.

 Nº 25. Echan perros al toro.

Tres perros hacen presa en el toro, que se defiende de ellos; otros dos se abalanzan hacia la fiera, y otro está más a la derecha, como herido sobre la arena, pero queriendo todavía atacarla. En segundo término, un alguacil, de espaldas, en su caballo, a galope corto. Al fondo: la barrera.

 

Nº 26. Caída de un picador de su caballo debajo del toro.

Tendido boca arriba, el picador, en la arena, tiene entre sus piernas una de las patas delanteras del toro, el cual acomete furioso al caballo. Parapetado tras la cabalgadura, un torero clava a la res la garrocha, que soltó en su caída el varilarguero. En el mismo compacto grupo, otro lidiador tiende al aire el capote, intentando llamar la atención del animal, y dos peones que han acudido al trance desgraciado, siguen ansiosamente la escena, con la mirada y la actitud. Fondo: tendido de la plaza con gente a la derecha.

Nº 27. El célebre Fernando del Toro, varilarguero, obligando a la fiera con su garrocha. 

El picador, con la vara de detener, cita al toro que, encampanado, mira fijamente a la cabalgadura. Detrás, y al lado derecho de éste, hay tres toreros prontos a hacer el quite. A la izquierda, en segundo término, un picador, destocado, y cuya garrocha se ve caída en el suelo, corre hacia la barrera, mientras dos diestros procuran detener al caballo que, sin duda, huye herido. Más a la izquierda hay otro caballo tendido en la arena. Fondo: el tablado y la barrera de la plaza, en cuyo estribo se marcan dos figuras de toreros que Goya, seguramente, se olvidó de acabar, una sentada y otra apoyando uno de sus pies en dicho estribo.

Nº 28. El esforzado Rendón picando un toro, de cuya suerte murió en la plaza de Madrid. 

Está representado clavando la pica, muy delantera, en el cuello del toro, que hincando su asta derecha en el pecho del caballo, lo alza en alto. Cuatro diestros detrás están a la defensa del jinete. Otro picador, con el caballo parado y descansando la pica en tierra, espera su turno, viendo la suerte. A la izquierda, otro torero echando su capote al animal. Varios diestros suben la valla a la derecha. En el fondo, se ven a la izquierda dos lidiadores entre barreras, y el tendido totalmente ocupado. Firmado, en el ángulo inferior derecho, Goya.

Nº 29. Pepe Illo haciendo el recorte al toro.

Con la capa sobre los hombros, muy inclinado hacia adelante, da el diestro con la montera, que lleva en la mano izquierda, casi en el hocico del toro, y le recorta violentísimamente, quebrantándole en la furiosa carrera. A la izquierda, un torero embozado. A la derecha, un grupo de cuatro; uno, con los brazos extendidos, dirígese hacia el animal para rehiletearlo. Más lejos, dos picadores, el uno como desmontando del caballo herido, el otro de espalda, a caballo, con la pica apoyada en la arena. Entre ellos, y sentado en la barrera, otro torero. En último término, el tendido.

Nº 30. Pedro Romero matando a toro parado.

Está en actitud de avanzar sobre el toro, para herirle con el estoque y llamando, con la muleta muy baja, la atención de la fiera. Protegidos por la barrera, algunos diestros miran la suerte; uno está saltando a la plaza.

Nº 31. Banderillas de fuego. 

En el centro el toro, con un par de banderillas de fuego, muy delanteras y caídas, cuyo humo imitó el artista con la ayuda del aguatinta. Dirigiéndose hacia la fiera, por la derecha, un torero, con otro par en alto. Cerca, un grupo de tres diestros; dos conversan llevando las capas sobre sus hombros; el otro está un poco separado, con el capote sobre sus dos brazos. A la izquierda del toro un capeador con la capa extendida y sujeta con las dos manos. Más allá un banderillero, y a la derecha dos picadores. Fondo: entre barreras, casi en el centro, un grupo de tres diestros; más a la derecha, otro solo; el tendido, lleno. Firmado en el ángulo inferior derecho: 1815, Goya.

 

Nº 32. Dos grupos de picadores arrollados de seguida por un solo toro.

A la izquierda dos peones se llevan a un varilarguero, cuyo caballo queda tendido en la arena. A la derecha otro caballo muerto. En el centro el toro acomete furioso a un tercer animal, al que ha clavado las dos astas en el vientre, y que al desplomarse alza aún las manos en actitud de doliente defensa. Tras la bestia herida, el picador que la montaba alarga la garrocha, hundiéndola en el morrillo de la res, y dos toreros de a pie le sostienen y empujan en el ataque peligroso. Otros dos lidiadores, capote en mano, corren por el fondo hacia el grupo. El tendido está lleno de gente, salvo un pequeño espacio vacío a la derecha.

Nº 33. La desgraciada muerte de Pepe Illo en la plaza de Madrid.

Está el infortunado José Delgado tendido en la arena, agarrando con sus dos manos el asta derecha del toro, que lo recoge de manera tan horrible. En vano procura llamar la atención de la fiera un lidiador colocado a la izquierda. Fondo: la barrera, con algunas personas detrás, dos de las cuales se deslizan sobre ella.

Nº 34 A. Un caballero en plaza quebrando un rejoncillo con ayuda de un chulo.

Un noble caballero, vestido a la antigua española, va a clavar el rejón al animal, que embiste al trapo a modo de muleta, con que le cita un chulo cuya mano izquierda se apoya, al parecer, en la grupa del caballo. De la composición de la escena se deduce que el lance no puede acabar sin la cogida del peón o de la cabalgadura. Tres toreros en grupo siguen curiosamente el desarrollo de la suerte, y en el fondo, tras ellos, se ve a otro sentado en el estribo. A la derecha, solo y embozado, en serena y grave actitud, hay otro lidiador. El tendido está lleno de gente.

Nº 35 B. Desgraciada embestida de un poderoso toro.

Desde el centro de la lámina hasta la izquierda se destaca la escena culminante en que un fiero animal, considerablemente mayor que cuantos generalmente representó Goya, ha derribado a un picador y a su caballo, y tiene a éste casi suspendido sobre la pujante cerviz, mientras la indefensa bestia herida, rabiosa de dolor, muerde a la res en la pata delantera derecha y el varilarguero está a punto de que le caiga encima la cabalgadura. En tanto que siete toreros con varas y capotes intentan desviar al cornúpeta, se ve en el fondo, a la derecha, un grupo de tres hombres que se llevan a otro lidiador de a caballo, herido o lastimado. En el ángulo bajo derecha, firmado: Goya.

Nº 36 C. Perros al toro.

En medio de la arena el toro se defiende de los perros que le atacan. A la derecha el alguacil, a caballo, sale de la plaza; a la izquierda, un grupo de toreros. Al fondo, barreras y tendidos ocupados por la gente.

Nº 37 D. Un varilarguero, montado a hombros de un chulo, pica al toro.

A la derecha, un picador cabalgando sobre un diestro de a pie —que tiende al toro con la mano izquierda la capa, obligándole a humillar— clava la garrocha a la res. A la izquierda, en un grupo, hay cuatro lidiadores apercibidos al quite. En el fondo, cerca de la barrera, otros cuatro peones contemplan el desusado lance. La multitud llena el tendido y es de notar el trozo en que se ven, con maravilloso efecto de luz, varias personas, y muy singularmente una mujer que presencia ávidamente la corrida.

Nº 38 E. Espanto y confusión en la defensa de un chulo cogido.

Un toro ha enganchado por un muslo con el asta izquierda a un lidiador y le tiene suspendido en el aire cabeza abajo; el torero se esfuerza por agarrarse fuertemente a la pata delantera izquierda del animal. Un picador corre a galope por la derecha hacia el toro, y a lo lejos tres toreros dan muestra del horror que les produce la cogida. A la izquierda un diestro intenta llamar la atención de la fiera con su capa, a la vez que un torero la hostiga con una garrocha para hacerla soltar su presa. En la parte inferior de la plancha, a la derecha, firmado: Goya.

Nº 39 F. Varilarguero y chulos haciendo el quite a un torero cogido.

Un toro tiene suspendido en sus astas, por el pecho, a un torero. A la derecha, un picador pica al toro; más lejos, un grupo de seis diestros, unos con sus capas, y otros con la ayuda de garrochas, amenazan a la fiera e intentan obligarla a que deje el cuerpo del infortunado discípulo de Romero o Costillares. Uno de ellos, horrorizado, se cubre la cara con ambas manos. En el fondo, otros dos toreros, uno de los cuales, vuelto, también tiene cubierto el rostro. Al fondo la barrera, cuatro personas entre ella, y el tendido repleto. En el ángulo bajo de la derecha, oculta por el aguatinta, se aprecia apenas la firma: Goya.

Nº 40 G. Función de mojiganga.

Dos jinetes montando dos burros enganchados a una carroza, pican un toro, que clava sus astas en el vientre de una de las caballerías. Dos lidiadores subidos a la trasera del coche, tienen en sus manos banderillas. Asomado a la ventanilla izquierda, un torero intenta clavar al toro un rejoncillo. A la derecha, en la plaza, un grupo de tres lidiadores, y al fondo las barreras y tendidos ocupados por escasos espectadores.

NOTA.—Para la descripción de las láminas, hemos ido siguiendo, por regla general, las atinadas explicaciones del Sr. Conde de la Viñaza, en su Catálogo de la obra de Coya. Alguna vez, no obstante, con el mayor respeto, nos hemos permitido introducir en ellas modificaciones que tienen justificación en el noble deseo de ampliar detalles no recogidos por el ilustre biógrafo del artista, o señalar rasgos característicos que, como en toda labor humana ocurre, escaparon a su reconocida perspicacia.

Las siete últimas aguafuertes de esta colección, señaladas con las simples primeras letras del alfabeto, aparecieron hasta hoy sin título, y a falta de otras noticias que nos consintieran llenar este vacío con más propiedad, hemos dado a cada una el epígrafe que aquí tienen, como resumen del asunto representado, apoyando nuestro juicio en el autorizado del crítico taurino y amante de estampas Don J. López Barbadillo. Las láminas señaladas con las letras A, B y D no fueron citadas en el Catálogo de referencia, como no lo habían sido tampoco en el de Mr. Paul Lefort, que le precedió.

Además, en cada caso y al final de la descripción correspondiente, hacemos notar la existencia y el lugar que en algunas de ellas ocupa la firma de Goya; detalle que pasó bastantes veces desapercibido a los anteriores catalogadores de LA TAUROMAQUIA. Y terminamos nuestra nota diciendo que, esta edición del Círculo de Bellas Artes de Madrid —propietario de los cobres— ha sido estampada en el taller de calcografía de la Escuela Nacional de Artes Gráficas. F. ESTEVE BOTEY. 1921

 

Fuente Documental: Junta de Castilla y León – Biblioteca Digital Castilla y León