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SEVILLA - "La Real Maestranza"

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Ciudad

SEVILLA

Aforo

13.600 espectadores

Nombre

"La Real Maestranza"

Historia (1)

Su antigüedad y demás particularidades, son como sigue: a expensas de la Maestranza de caballería a quien corresponde, se construyó este edificio en el año de 1760. La fachada principal consta de dos grandes columnas dóricas, con zócalo y cornisamiento que sostienen un espacioso balcón de balaustrada de piedra: estas columnas forman la puerta principal de la plaza, en la que se cuentan cuatro puertas además, que facilitan la entrada del público en los días de función. 

El interior del edificio es un anfiteatro con gradas de nueve asientos: la parte baja o primer cuerpo es de piedra y ladrillo, y cerca de la mitad se encuentra concluida, respecto a la parte alta o segundo cuerpo: este se compone de otra grada de nueve asientos, cubierta por un sencillo techo que descansa en vistosos arcos y columnas, entre las cuales hay cincuenta balcones de hierro que llaman barandillas. Otra parte del mismo cuerpo es de madera, con veinte y cinco balcones, guardando armonía en su construcción con los de piedra. Sobre la puerta principal, de que hemos hablado antes, está el balcón de la presidencia, formado de tres hermosos arcos, dos laterales, y el otro al frente con balaustrada de mármol: se denomina este del Príncipe, por ser el destinado al hermano mayor; destino que se reservó el rey para el príncipe de Asturias, cuyo retrato o el de S. M. se coloca bajo un hermoso dosel. En frente de este balcón, y sobre la puerta del toril, hay tres de madera donde se coloca la diputación del ayuntamiento. 

El redondel es demasiado extenso; así es que el ganado se destroza con solo recorrerlo dos o tres veces, y por cuya razón se necesita mucha actividad en los diestros, y mayor número de estos y de dependientes para su buen servicio.

La capacidad de esta plaza es de doce a catorce mil asientos, distribuidos en la planta alta y baja, cuyo número base aumentado hoy con motivo a muchos cajones últimamente construidos entre barreras donde se colocan los más aficionados a esta diversión. Las funciones se ejecutan desde hace algunos años por asentistas, que hacen ascender el número de estas a veinte y dos o más corridas de toros durante la época de cada año. El ganado que en esta plaza se lidia, es escogido, y los lidiadores de los más acreditados.

 

Historia (2)

En un lugar próximo al río Guadalquivir, llamado del Arenal y también Resolana, tenía la Real Maestran­za de Caballería de Sevilla una plaza de madera, de forma cuadrilonga, cerrando uno de sus lados la tapia del derribado convento del Pópulo, entonces cárcel de la ciu­dad.

Próximo a este sitio, según recoge la obra del marqués de Tablantes, «Anales de la Real Plaza de Toros de Sevilla, 1730-1835», había un monte llamado del Baratillo, cuya formación fue debida a la costumbre de vaciar en aquel lugar las basuras de aquella zona de la ciudad. El Ayuntamiento sevillano cedió dichos terrenos a la Real Maestranza, porque el desmonte de la basura acumulada era tan costoso que su precio sobrepasaba incluso el valor del solar. 

La primera noticia que se tiene de la plaza cuadrilonga es del año 1707, y se refiere a la fiesta de toros que en los días 6 y 8 de junio se celebraron en demostración de júbilo por la batalla de Almansa , ganada a favor de Felipe V por el duque de Berwick en abril de ese 1707.

El día 5 de octubre de 1733 comenzó el desescombro del solar y el 15 de diciembre del mismo año se firmaba el acta de reconocimiento y entrega de una nueva plaza construida en aquel sitio. En el acta de reconocimiento y entrega se efectúa la descripción del coso y aunque la obra se llevó a cabo con es­mero y dedicación no resultó ser suficiente ni, por otra parte, rentable su sostenimiento, de tal forma que en 1739 se desba­rata y se erige otra en el mismo lugar, también de madera, que se estrenó en las fiestas reales de  1740.

«Con gran suntuosidad -recoge la obra del marqués de Tablantes- se celebraron fiestas reales en la plaza recién construida, durante los días 2 y 4 de mayo, en celebridad del casamiento del Serenísimo Sr. In­fante Don Felipe de Borbón, Hermano Mayor de la Real Maes­tranza de Sevilla, en las que se estrenó un nuevo retrato del in­fante».

Publicáronse estas fiestas por medio del siguiente car­tel:

«Cañas Reales, Manejo Chamberga y Fiestas de Toros que, con permiso del Serenísimo Sr. Infante Don Felipe de Borbón, Gran Almirante de España y Hermano Mayor de la Real Maestranza de Sevilla, executa ésta en su plaza los días 2 y 4 de mayo de 1740 en obsequio del feliz y Real Casamiento de S. A. con la Señora Infanta de Francia , Doña Luisa Isabel de Borbón: con puntual noticia de los padrinos, quadrilleros y quadrillas, los co­lores y puestos que ocupan y los que gobiernan, con los que rejonean y sus colores».

El día 10 de mayo de 1754, el rey Fernando VI prohibió las corridas, y no volvieron a celebrarse festejos taurinos hasta 1760, por esta causa, la plaza sufrió un gran deterioro, y al ser muy grande el costo de sus reparaciones se decidió construir un nuevo coso y de forma permanente.

El año 1761 se erige la nueva plaza de toros. A este efecto se hicieron los planos y correspondientes di­seños por el arquitecto don Vicente Martín. La obra se dispuso de la siguiente forma:

«Al maestro Francisco Ramírez, por un modelo en madera de la nueva plaza, 825 reales. Al ingeniero que hizo los diseños de la plaza para enviarlos al infante, 600 reales. A José Herrera, maestro cantero, por el parecer que dio de la portada que se debía hacer, 60 reales. Al maestro Guerre­ro, por dibujar la portada que se debía hacer, 144 reales. Cuatrocientos setenta y ocho reales por el cañón de plata que se hizo para meter los diseños y remitirlos a Italia a S. A. el In­fante».

Fueron maestros alarifes de esta obra Francisco Sánchez de Aragón y el de la ciudad, don Pedro San Martín. Justino Matute, en los anales de la ciudad, describe la plaza de este modo:

«El diámetro son 202 varas castellanas, girando su circunferen­cia 606 y, además, lo que ocupan sus obras anexas y el reducto de la Puerta Principal que llaman del Príncipe. Tiene ésta siete varas de alto, con adorno de orden jónico, y cuatro varas de luz, la que da principio a un cañón de igual capacidad y veinti­cuatro de largo que conduce al circo. La fachada interior es de orden toscano: alza ocho varas y la corona un decoroso balcón, donde con rico adorno de arañas y colgaduras se exponen los reales retratos durante las funciones de toros y cañas y otras que acostumbra a jugar el Cuerpo. Sobre la cómoda andanada que circunda la plaza se elevan los balcones divididos por columnas y frontispicios curvilíneos de gallardo aspecto, dando unos y otros cabida a catorce mil personas. Debajo se han construido amplios almacenes y será este edificio, estando concluí­do, uno de los buenos ornamentos de la ciudad». 

Notas

Las primeras fiestas de toros del año 1762 se celebraron los días 22 y 24 de abril y 8 y 10 de mayo, siendo teniente de S. A. el Serenísimo Sr. Infante Duque de Parma y el Sr. Marqués de Carrión.

Entre los toreros de aquellos festejos se nombra al famoso José Cándido, que ganó mil reales cada día, más catorce toros que le dio el teniente y 301 reales de gratificación.

En la segundas corridas figuran dos picadores, apodados "El Ratero" y "El Manco", y se nombra a dos banderilleros "Alonso Martínez" y "José Romero", que vinieron de Ronda ganando 550 reales cada uno. "El Manco" fue herido en estas corridas y se le pagaron al cirujano, don Gregorio Arias, veintiséis visitas que le hizo a cuatro reales cada una y 120 reales de gratificación. Asimismo, recogen las cuentas el gasto de 133 reales de bizcochos, aguardiente, vino, tocino y gallina para los picadores y toreros.

En los cuatro festejos llegaron a ingresarse 190.500 reales, que­ dando un beneficio que pasaba de los cien mil reales. Se mata­ron 94 toros, que dieron un peso de 25.599 libras. De las obras de material de la plaza quedaron terminadas tres ochavas, que hacen doce balcones, y por la parte exterior tres casas con viviendas altas y tres almacenes. 

La parte de la plaza que todavía era de madera sufrió desperfectos en los años siguientes. Los más importantes acaecieron en 1800 y 1805, en que un furioso huracán arrancó vigas y tablas. En 1849, según Pascual Madoz, en su «Diccionario geo­ gráfico», era de piedra toda la gradería y se encontraba termi­nada cerca de la mitad de la parte alta. Ya a finales de siglo se colocó la hermosa verja de hierro que la circunda y se procedió al arreglo de algunas dependencias.

La plaza, que en la actualidad sigue siendo propiedad de la Real Maestranza, está declarada monumento histórico artístico y su conservación y mantenimiento, por parte de los señores maestrantes, es ejemplo y orgullo para la ciudad, cuidándose con esmero en todos y cada uno de sus detalles.

Enlace

Plaza de Toros de Sevilla https://plazadetorosdelamaestranza.com/ 

Fuente Documental

(1) Historia del toreo y de las principales ganaderías de España - Bedoya, Fernando G. de, 1802-1860 - Madrid - Biblioteca Digital de Castilla y León

(2) Las Plazas de Toros - Toros´92 - por don Manuel Ramírez Fernández de Córdoba

Fotografía: www.plazadetorosdelamaestranza.com