EL TOREO EN VENEZUELA - II
EL TOREO EN VENEZUELA - II -
No obstante la prohibición de matar los toros en Caracas, que reducía las corridas a un absurdo simulacro, don Pedro Salas Camacho determinó erigir la Plaza de toros Circo Metropolitano, anunciando que en el nuevo coso se celebraría este espectáculo siguiendo en todo el Reglamento español, la muerte de los toros incluida. Efectivamente, el 2 de febrero de 1886 fue inaugurado el circo por Manuel Hermosilla y Francisco Jiménez, Rebujina, con sus cuadrillas de picadores y banderilleros. Se lidiaron toros criollos del hato El Banco. La Plaza tenía capacidad para 4.000 espectadores y era de madera sobre estructura de hierro. El día del estreno fue presidida la fiesta por el Presidente de la República, quedando mucha gente sin poder entrar. La corrida resultó desastrosa por la completa mansedumbre del ganado.
Hermosilla y Rebujina volvieron a actuar el 5 de abril en la lidia y muerte de cuatro criollos de El Banco, toreando además dos toros de casta española de Cámara, que Hermosilla había llevado a Caracas.
Desde que el primer torero español posó la planta en Venezuela solían alternar los españoles, tanto en la capital como en las Plazas de los estados (Valencia, Barquisimeto, Puerto Cabello, Barcelona, Maracaibo, Ciudad Bolívar, etc.), con los lidiadores del país, de los cuales había tres que ostentaban alternativa recibida en Venezuela por diestros españoles; Pablo Mirabal, el Rubio, en 1898; Sebastián Rivero, Chaleco, en 1897, y Vicente Mendoza, Niño (padre de Julio Mendoza), en 1905.
Por aquellos primeros años del presente siglo gustaron mucho en Venezuela por sus actuaciones afortunadas Juan Sal, Saleri; Manuel Jiménez, Chicuelo; Pascual González, Almanseño, y Fermín Muñoz, Corchaito.
En la temporada 1909-1910 fueron llevados de España seis toros de Eduardo Olea. En la corrida del 5 de diciembre de 1909 se lidiaron seis criollos de Gorrín y uno a simulacro de Olea, actuando dos picadores, que por estar prohibida en Venezuela la suerte de varas hubo necesidad de pedir permiso especial. Los caballos salieron protegidos con corazas de cuero para evitar qué fueran heridos. Actuaron los españoles Punteret y Gordet.
La temporada 1913-14 torearon en Caracas Pacomio Peribáñez, Saleri II , Manolete, Enrique Rodríguez, Manolete II y otros. En la corrida del 11 de enero de 1914 —por primera vez en Venezuela —, Manolete mató un toro de pura casta. Pertenecía a la ganadería de Veragua.
El 10 de marzo de 1918 se presentó en el Metropolitano Juan Belmonte, alternando con Chiquito de Begoña en la lidia de criollos de Mariara. Trabajó en cuatro corridas, sonriéndole el éxito en algunas de ellas.
El año 1919 está señalado en la historia taurina venezolana por dos efemérides: la inauguración de la Plaza Arenas, de Valencia, el 1 de enero (con capacidad entonces de 3.000 y en la actualidad de 3.600), y la del Nuevo Circo, de Caracas el 26 del mismo mes, con la actuación de Serafín Vigiola, Torquito, y Alejandro Sáez, Ale. Tenía un aforo de 8.500 asientos.
Creo oportuno señalar que, dada la inexistencia de ganado bravo en Venezuela por aquellos días —problema sin resolver hoy—, en muchas corridas sucedió que, por ser el ganado tan malo, el público llegaba a desmantelar y quemar las Plazas. El 28 de marzo de 1920, y en la corrida toreada por Angelete, Arequipeño y Meri (venezolano) en el Nuevo Circo, el ganado criollo resultó tan ilidiable y mal presentado, que la autoridad se vio obligada a suspender las corridas en tanto que las empresas dispusieran de toros de buena lámina y bravura.
Un hecho importante para el toreo venezolano es la toma de alternativa en España del diestro Eleazar Sananes, primer lidiador del país que alcanzó la borla de doctor en tauromaquia en la cuna del toreo, Madrid, el 17 de mayo de 1922, de manos de Saleri ll.
El hermano del toro muerto por Manolete en 1914 fue adquirido por los señores González Gorrondona y Gonzalo Gómez para cruzarlo con sus toros criollos. Los productos media casta descendientes de Rubito no dieron resultado.
El 6 de febrero de 1927 se lidiaron por primera vez en el Nuevo Circo los toros de media casta del general José Vicente Gómez (hacienda La Providencia), que eran hijos de reses criollas y españolas: Gamero Cívico, Campos Fuentes y Antonio Guerra. Dieron buen juego. Se encargaron de su lidia Ventoldrá, Sananes y Lagartito. El toro Formalito, que correspondió a este último espada, resultó tan bueno que le fue perdonada la vida.
Otra efeméride de nota para el toreo venezolano fue la alternativa en España de Julio Mendoza: Murcia, 11 de septiembre de 1927, de manos de Martín Agüero. Confirmación: 18 del mismo mes, siendo padrino Fuentes Bejarano.
Una nota luctuosa: el 21 de junio de 1930 falleció en Caracas Vicente Mendoza, Niño, lidiador de la época heroica del toreo venezolano. Había nacido en la misma ciudad en 1872, comenzando su arriesgada profesión en 1894 para dejarla en 1929. Mendoza era en Venezuela algo así como Ángel Váldez en Perú y Gabiño en Méjico: una institución. Los tres fueron hombres valientes y torearon muchos años, contribuyendo en gran medida a crear afición a la fiesta en sus respectivos países. Tres nombres, en fin, que la historia del toreo no puede ni debe olvidar, aunque sus actuaciones tuvieran un área reducida y no llegaran a revalidar una alternativa formal en Madrid.
En la temporada 1930, Venezuela importó varios toros de Esteban Hernández. Dos de ellos con otros cuatro criollos completaron la corrida de 7 de diciembre, en que intervinieron Niño de la Palma y Valencia II. En ésta, como en sucesivas corridas, los de casta no fueron estoqueados. Por esos años era corriente la importación de toros españoles de casta para ser corridos, alternando con criollos o de media casta del país. La primera corrida completa con toros de casta fue lidiada y muerta en Venezuela en el Nuevo Circo de Caracas: cuatro de Galache y dos de Angoso, para El Estudiante y Chiquito de la Audiencia, sin picadores. Fecha: 1 de diciembre de 1935.
Quedó estrenada en 20 de enero de 1933 la bonita Plaza de toros de Maracay para 7.000 espectadores. Cartel: Antonio Cañero, Sananes, Manolo Bienvenida, y Pepe Gallardo. Se jugaron toros de media casta de La Providencia.
En 1936 tomó la fiesta, en este país, un rumbo nuevo. Se reformó y mejoró la Plaza Nuevo Circo de Caracas, bajo la empresa de don Modesto Ayza, y se preparó la temporada con matadores, picadores y banderilleros, para la lidia completa de toros de casta, pertenecientes a las ganaderías españolas del Conde de la Corte, Galache, Angoso, Manuel Arranz y Bernaldo de Quirós. Fue elaborado un nuevo reglamento y se obtuvieron los permisos necesarios para que el espectáculo se efectuara como en España, Colombia, Méjico y Perú. La primera corrida picada, el domingo 1 de noviembre. Cagancho y Alfredo Corrochano. Sobresaliente: José Paradas. Toros de la Corte.
El 17 de septiembre de 1939 se lidiaron en el Nuevo Circo, por Garza y Félix Rodríguez II, los primeros toros de Guayabita (antes Pallarés), de los nacidos en Venezuela.
Con una modesta novillada, en la que hacía su presentación ante el público de Caracas el diestro venezolano Luis Sánchez, Diamante Negro, quedó clausurado para siempre el viejo Circo Metropolitano, que había venido funcionando al mismo tiempo que el Nuevo Circo. Cuarenta y nueve años de tauromaquia venezolana concluyeron aquel día 19 de abril de 1945.
En febrero de 1946 fue redactado un nuevo reglamento, mediante el cual quedaba cortado el abuso de las alternativas, pues para recibir en adelante el doctorado sería necesario actuar, en corridas de pura casta y con picadores. Implantábase como obligatoria la suerte de pica para las corridas de toros de casta; la edad de las reses, de cuatro a seis años, en corridas de toros, y un peso mínimo de 420 kilos para el ganado de casta y de 350 para el criollo y de media casta. No era de precepto picar los toros de media sangre ni los criollos. Es indudable que con estas innovaciones se daba un gran paso en la organización y seriedad del espectáculo.
Las ganaderías venezolanas son las siguientes: De casta: Guayabita. Fue fundada, en 1935, por el general Juan Vicente Gómez e hijos, al trasladar íntegra a su país la vacada cordobesa de Pallarés. En 1945 se refrescó la sangre con algunos sementales de Pastejé y, en 1950, con cinco reproductores de Felipe Bartolomé (Buendía). De media casta: Vista Hermosa, fundada por don Cayetano Pastor, con vacas criollas seleccionadas y sementales Santa Coloma, adquiridos a don Francisco García, de Colombia. Las demás son de ganado criollo.
Plazas de mampostería existentes en el país : Barquisimeto: Plaza Nueva Segovia, 4.000 espectadores; Plaza Arenas, 1.200. Caracas: Plaza Nuevo Circo, 11.500. Ciudad Bolívar, de mampostería y madera, 1.000. La Victoria, 1.300. Maracay, 10.000. Valencia: Plaza Parque Atracciones Carabobo, 6.000 y Plaza Arenas de Valencia, de mampostería y madera, 3.600. Villa del Cura, 1.000. En las demás localidades se improvisan de madera para celebrar corridas durante las ferias y fiestas.
Por: Don Francisco López Izquierdo
En recuerdo, admiración y respeto a Don Francisco López Izquierdo -ver -
BDCYL - Semanario Gráfico de los Toros – El Ruedo – Madrid, 05 de noviembre de 1959