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17 - CAPITULO IX - DE LAS BANDERILLAS - ARTICULO II - SUERTE DE LAS BANDERILLAS A MEDIA VUELTA

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 LA TAUROMAQUIA COMPLETA

 EL ARTE DE TOREAR EN PLAZA

 TANTO A PIE COMO A CABALLO

 Por: Francisco Montes “PAQUIRO”

 

PARTE PRIMERA  -  ARTE DE TOREAR A PIE

CAPITULO IX 

DE LAS BANDERILLAS

 

ARTICULO II

SUERTE DE LAS BANDERILLAS A MEDIA VUELTA

 

Las banderillas a media vuelta son aquellas que se ponen al toro yéndose el diestro por detrás, y citándolo para que se vuelva, y al momento de hacerlo se cuadra con él, y le mete los brazos. 

 

Se hace esta suerte de dos modos; o bien estando el toro parado, y citándolo, sea sobre corto o sobre largo, o finalmente cuando va levantado. Suponiendo boyante a la res, veamos cómo se practica.

 

Situado el diestro detrás del toro, a corta distancia de él, lo citará para que se vuelva, y cuando lo haga, que será humillando por lo cerca que lo ve, se irá por el mismo lado que se ha vuelto para cuadrarse con él, y meterle los brazos, saliendo siempre con pies. Esta suerte es bastante fácil y segura, pero siempre se debe tener mucho cuidado para no irse al toro hasta que se vea el lado por donde se vuelve, porque si el diestro trata de verificarla, por un lado, y se vuelve el toro con prontitud por el otro, se encontrará embrocado de cara sobre corlo, y muy a pique de llevar una cogida.

 

Debe también procurarse que el toro se vuelva por el terreno de afuera, porque entonces el de dentro será la huida del diestro, siendo así la suerte tanto mejor cuanto es más natural, pues toman cuando se remata sus terrenos propios: además que, si el toro se revuelve y sigue al diestro, y este toma el terreno de afuera, le podrá dar una cogida, que nunca se verificará tomando el de adentro, pues tiene en él la defensa de las barreras.

 

Esta suerte se hará de todos modos a toda clase de toros, pero será muy oportuno para verificarla con toda seguridad quitarles las piernas, principalmente si son revoltosos, que ganan terreno, o que rematan en el bulto. A los burri-ciegos se les hará del mismo modo; y para los tuertos no tengo que advertir más, sino que se citen a volver por el ojo bueno, pues de lo contrario es evidente que no podrán hacer suerte.

 

Para verificar esta del segundo modo, esto es, saliendo largo por detrás, solo tengo que añadir, que al llegar a cierta distancia del toro se le hable para que se vuelva, y que siempre será bueno salirle echándose un poco al lado por donde queremos hacer la suerte, para que notando al bulto por él, se vuelva hacia aquella parte.

 

Los toros de sentido, que a veces es imposible banderillearlos de otros modos por su refinada malicia, sucumben a estos; pero siempre se les quitarán las piernas antes, si se quiere torearlos con seguridad.

 

El tercer modo de poner las banderillas a media vuelta, que es cuando está el toro levantado, es el más airoso y menos expuesto. Para banderillear de esta manera irá el diestro corriendo detrás del toro hasta que logre, ponerse a una distancia regular, desde la que, le hablará, siguiéndole siempre en su viaje, y yéndole buscando el costado para que le vea; y cuando se vuelva se cuadra con él del modo dicho, y le pone las banderillas. Por lo regular no es necesario salir con pies, porque el toro no hace por el bulto; antes bien como que va levantado se echa fuera, y si el diestro no se mete bien con él le frustra la suerte. Este modo de poner las banderillas a media vuelta debe ser preferido, principalmente con las reses claras; siendo el momento más oportuno para efectuarlo aquel, en que el toro acaba de recibir un par de banderillas, y va tirando cabezadas y dando brincos para desprenderse de aquello que tanto, le mortifica, pues entonces no tiene suficiente codicia por el bulto, y si por naturaleza es malo, el afán que lleva por librarse de la incomodidad que padece, y el hallarla doblada en cuanto acometió a aquel, lo hace huir de donde no encuentra más que castigo, y dar el remate muy sencillo.