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EL RECONOCIMIENTO de las reses en los corrales - Don Ildefonso Montero Agüera - Doctor en Veterinaria

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Festejo: Corrida de novillos celebrada el la Plaza "El Torín" de Barcelona, 09 julio 1899

RECONOCIMIENTO EN LOS CORRALES de la Plaza de Toros

El reconocimiento de sanidad y aptitud de las reses para la lidia se efectúa por los veterinarios designados ante el delegado de la autoridad, con asistencia del empresario y del ganadero o representantes, en los corrales que la plaza de toros tiene para este fin.

Nosotros asistimos al reconocimiento en los corrales con los antecedentes necesarios de la casta y biotipo zootécnico de la ganadería, recopilados de nuestro abundante archivo bibliográfico taurino. Detrás del muro que a modo de barrera rodea a los corrales realizamos el examen de las reses, evitando mirar al animal por encima o por debajo del plano que está aplomado, que puede influir en la apreciación del tamaño. Las reses aparecen más pequeñas de lo que en realidad son observadas por encima y se acrecientan de tamaño vistas por debajo de su aplomo. Para precisar detalles utilizamos anteojo prismático (gemelos).

En este reconocimiento en vivo atendemos a la integridad funcional, la faneróptica, la plástica y la energética.

Integridad funcional

Tenemos en cuenta: sanidad, aparato locomotor, sentido de la vista y testículos.

Sanidad

Antes de llevarse a efecto el reconocimiento de las reses el ganadero o el mayoral entregarán a los veterinarios de servicio la guía de origen y sanidad de las mismas. La guía o certificado de origen garantiza que el ganado está indemne. Sin embargo, debe examinarse cada res con atención, tratando de descubrir posibles secuelas de enfermedades que puedan afectar al animal en la lidia. Recordamos la glosopeda o fiebre aftosa, que deja lesiones residuales visibles en los labios, espacio interdigital y dificultades más o menos manifiestas en la marcha, que se acrecientan en el curso de la lidia y originan la caída del animal.

Pueden observarse tumoraciones, inflamaciones, repelos, cicatrices o depilaciones, origen de enfermedades, alteraciones nerviosas, afecciones locomotoras, micosis, parásitos o dermitis.

También disminuye el rendimiento en la lidia el animal que presenta dolencias del aparato digestivo.

La insolación y los trastornos del viaje pueden influir en el juego que dé la res en el ruedo.

Aparato locomotor

Exigimos la belleza de sus aplomos y funcionalidad anatómica perfecta en la estación y el movimiento (paso y carrera).

Sentido de la vista

El toro defectuoso de vista se llama taurinamente burriciego. La vista facilita la orientación en el ambiente con la máxima rapidez y exactitud. El toro burriciego, tarado físicamente, se arranca en el ruedo confuso y miedoso. Descubrir las lesiones de la vista es nuestro principal objetivo; para ello nos servimos de los estímulos a distancia y observamos las actitudes del animal y lo movimientos de la cabeza.

Los vocablos taurinos reparado, llorón y desparramar se relacionan con la visión del toro, y en ocasiones su verdadera significación recuerda al burriciego.

Reparado es el toro que se resiente de la vista por herida o enfermedad.

Llorón indica la presencia de alguna mancha en la parte inferior del ojo.

Desparramar (esparramar o derramar) alude a mirar repetidas veces y sin fijeza a los bultos que tiene a su alcance.

En el ruedo aparecen toros miopes o hipermétropes. Los miopes o cortos de vista son los mejores burriciegos para lidiarse; ven bien de cerca y borrosos los objetos lejanos. El torero sabe que al «citar sobre corto» el toro obedece al engaño y le sigue más fácilmente en las suertes. El peligro aumenta al torearle a distancia porque el toro ve las imágenes borrosas. Los hipermétropes son más peligrosos, no ven bien de cerca, y al llegar a la altura de la capa quedan sobrecogidos de temor por las imágenes difusas que cabalgan sobre su retina, derrotarán brusco y violento (gañafones) o moverán mucho la cabeza.

Sin embargo, en el curso de la lidia el toro experimenta “transformaciones” que afectan a su visión. El dolor de las picas o los rehiletes y las excitaciones luminosas provocan la hipersecreción lacrimal. En los últimos minutos que preceden a la muerte el toro “llora”, sus ojos están bañados de lágrimas, que varían la refracción de los rayos luminosos y dificultan la vista del animal. El toro se muestra somnoliento y parece renunciar al combate.

Testículos

Los testículos estarán alojados en sus bolsas de forma natural. Serán rechazados los monórquidos y criptórquidos.

Faneróptica

La faneróptica comprende las cualidades apreciables a simple vista. Estas cualidades las constituyen la piel y los pelos; las excreciones córneas y los dientes y las papilas. Las importantes para nosotros son los pelos y las excreciones córneas. Los dientes se observarán en el reconocimiento «post morten», que se realiza después de la corrida.

Pelos o capa

Con cualquiera de estos dos términos se designa el conjunto de producciones tegumentarias y filiformes que se hallan cubriendo el cuerpo del toro. Nos ayuda para completar la reseña.

La distribución, abundancia y disposición de los pelos puede estar influenciada por las condiciones del medio ambiente o según que se encuentre en el estado de salud o en el de enfermedad. Las capas de reflejos brillantes son más propias de los climas meridionales; las deslustradas pertenecen más bien a climas fríos y húmedos.

La coloración de la capa de tonalidades oscuras y generalmente negra, propia de los animales de cabezas con perfiles cóncavos o celoides, es la normal en el toro de lidia.

Defensas

Los cuernos, astas o defensas (término taurino) órganos de ataque y defensa, son producciones epidérmicas que se presentan en los cavicornios (bovinos y familias afines de rumiantes) en el hueso frontal como prolongaciones o apófisis (clavijas óseas), con cavidades en su interior (senos), sobre las que se forman un armazón persistente constituido por el estuche córneo y la membrana queratógena. Las clavijas o soportes óseos (nabos) determinan la forma, dirección y longitud del cuerno.

Consideramos cinco partes de las astas, defensas o cuernos. El origen o iniciación que forma la «base», «rodete» o «inserción» están a cada lado del testuz o frente; se dirigen hacia fuera horizontalmente, «cepa», para curvarse después, «centro»; originar la «pala» y terminar en punta aguda, «pitón».

La cornamenta puede presentar variaciones por su inserción, dirección, situación, tamaño, longitud, espesor y coloración, que han dado lugar a numerosas denominaciones empleadas en el lenguaje taurino, morfológico y zootécnico. Estos nombres expresan unas veces los caracteres de las defensas en particular, y otras, la correlación que existe entre ambos cuernos.

Como los toros embisten según sus cornamentas, la disposición de las astas es Importante para calificar el trapío en el toro de lidia. Para recibir el calificativo de «bien armado» o «bien encornado» debe presentar sus defensas en la misma línea o algo por encima del testuz, dirigirse hacia adelante y arriba para adquirir la forma de gancho. Los zootecnistas han aportado muchos datos en este sentido; pero en la fiesta taurina actual se desean toros con defensas cerradas por ser más cómodas a las suertes del toreo actual.

Los toros que tienen sus cuernos dirigidos hacia arriba (cornilevantados) son más apropiados para la lidia en alto (afarolados, ayudados por alto, estatuarios y manoletinas). Otras reses presentan las defensas bajas de nacimiento y dirección (cornigachos), y se adaptan perfectamente al toreo ceñido y especialmente al natural.

El peligro de las defensas está más en la forma en que el toro las aprovecha que en la disposición de las mismas. La casta y, sobre todo, la edad, tienen aquí suma Importancia.

Plástica

La plástica estudia la silueta (figura), el peso y las proporciones.

Figura

Figura es la forma que surge de un conjunto. El toro de lidia que vemos en la arena es un animal de contornos bien definidos y que se individualiza en relación con el fondo del redondel.

Los términos taurinos trapío, estampa y lámina, utilizados para definir la figura o forma externa del toro, puede crear confusionismo entre los aficionados que consideren la figura estrechamente unida a unas cualidades óptimas del animal para la lidia, como sería ideal, pero que no siempre ocurre. Las cualidades, conducta o comportamiento del toro de buena planta dependen de funciones Internas (neuro-endocrinas) y los excitantes externos de la corrida que actúan sobre el cerebro.

Las denominaciones trapío y estampa, empleadas de manera empírica y confusa, tienen un significado claro y específico, confirmado por la genética y la morfología. El trapío tiene sentido genético, representa la apariencia exterior del animal (fenotipo). La estampa define la figura anatómica del toro y delimita la buena (belleza) o mala (defecto) conformación en su morfología (forma) regional externa. Es la estampa auxiliar eficaz en el conocimiento de lo bello o de lo defectuoso de las regiones anatómicas. La belleza no expresa armonía de la forma externa, sino adaptación funcional y vigor muscular para la misión que cada región tiene que cumplir.

Los vocablos belleza y hermosura, utilizados frecuentemente en el lenguaje como sinónimos, pueden aplicarse a los términos taurinos estampa y trapío. El trapío (hermosura) agrada. La estampa (belleza) infunde sentimientos de admiración, deleite espiritual, da emoción y calor a la corrida.

A menudo concurren toros dotados de magnífico trapío, (hermosura), que luego, en el ruedo, no dan resultado. Otros, en cambio, con menos trapío, pero de buena estampa (belleza), sorprenden con su empuje en la acometida, calidad de nobleza y cantidad de bravura. El concepto de belleza (estampa) no se usa en el sentido de lo ideal como en las artes, sino en el de útil.

La buena estampa se designa por antonomasia con la denominación de lámina. Ambas expresiones simbolizan el perfecto equilibrio de formas en el toro de lidia.

Peso y proporciones

La palabra «presencia», muy utilizada en tauromaquia, es la disposición en que está el toro de lidia, y en especial cada uno de Jos sucesivos modos de ser del cornúpeta, sujeto a cambios que Influyen en su condición.

El toro de presencia se caracteriza por ser fuerte y sano, sin ningún defecto físico, que dan signo de salud y poder, debe tener la encornadura limpia y la piel fina. El trapío será el que corresponde a su raza. Cada ganadería tiene su tipo, estampa y rendimiento, que definen su trapío. La edad y la buena crianza completan las cualidades de su presencia y nos mostrarán el mejor estado de carnes (peso), la relación entre la longitud y el espesor (proporciones) y la aptitud.

El tamaño o desarrollo corporal del cornúpeta es muy interesante y significativo para la estimación de la presencia. En el animal puede existir una combinación óptima entre la superficie y la masa corporal, resultando un volumen medio (eumétrlco), ser de peso pequeño (elipométrico) o de tipo grande (hipermétrico). El toro de peso medio (eumétrlco) es el ideal para la lidia porque favorece la corrida y el lucimiento del espada al permitirle una faena variada y artística. El peso mínimo reglamentario es una norma de garantía que resulta cómoda y necesaria. Pero el peso sin la edad no nos dará toro de lidia, aunque aparente presencia. A la vista resulta engañoso el estado de carnes del toro de lidia por el color de la capa. El toro negro aparenta ser más pequeño que el de pintas claras o berrendo. El animal excesivamente gordo (regordío) parece de mayor talla. Pero el peso del toro es interesante en función del poder y la resistencia. Son índices de energía y vitalidad la existencia de una masa muscular enjuta y ausente de grasa. La cornada de un toro de peso solamente puede ser mortífera cuando la forma de conducirse el cornúpeta en el combate no descansa sobre su masa, sino sobre la bravura. Tampoco debemos unir el poder de ataque con la edad.

La res de mucho peso (hipermétrlca), aunque con presencia, puede tener movimientos lentos y reacciones adormecidas, que son causa de toreo soso y sin gracia; encuadramos aquí los toros «acochinados», «morlaco» y «regordío». Acochinado es el toro excesivamente gordo y cebado. Morlaco representa al toro grande, y el excesivamente gordo, al regordío.

Al toro pequeño o terciado (elípométrico) le falta presencia, y aunque sea bravo y muestre aptitud, el valor de la faena queda mermado. Tenemos los toros «babosa» y «torete». Toro “babosa” significa animal pequeño e inofensivo. Torete es el animal de poca edad y escaso respeto.

Por las proporciones o disposición entre las distintas regiones del animal con el todo comprobamos sus relaciones de longitud, anchura y espesor. Nos dará individuos estirados, estrechos y delgados (longilíneos); toros acortados, anchos y espesos (brevilíneos), y animales de tipo medio, bien proporcionados (mesolíneos). El toro

bravo debe ser brevilineo o de proporción recogida. En los animales longilíneos encuadran los toros «agalgados», «destartalados», «escurridos» y  «toracos». El toro agalgado tiene el estilo de los galgos, largo y delgado. Destartalado es el cornúpeta desproporcionado de cuerpo y cabeza. Al toro sin la debida masa muscular sobre su arquitectura ósea se le denomina escurrido. Toraco es el animal grande y con desarrollada encornadura.

La mayor o menor intensidad de radiación luminosa influyen sobre el tamaño y las proporciones. La escasa iluminación, al no delimitar las lineas del contorno, muestra a los animales de mayor tamaño.

Ya apuntamos más arriba que es también necesario ver a las reses en el plano que esté aplomado. La observación por encima o por debajo influye sobre el tamaño y proporciones.

Energética

Comprende las características fisiológicas, funcionales, condición o temperamento, funciones de relación y los caracteres psíquicos. No es posible estudiarlos en este reconocimiento y los dejamos para estudiar durante la corrida.

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Con toda la admiración y respeto, al trabajo de don ILDEFONSO MONTERO AGÜERA, publicado en la revista «Veterinaria», de Córdoba; y a su vez, reproducido en el Semanario Gráfico de los Toros “EL RUEDO” – Madrid, 23 de julio de 1974.