UN PAPEL INGRATO
Hace ya cerca de cuarenta años, discutían en una sesión del Ayuntamiento de Madrid los concejales Luís Mazzantini e Ignacio Santillán, y éste pronunció una frase que estimó injuriosa el ex matador de toros, quien se levantó arrogante para pedir explicaciones y amenazó, de otra suerte, con ventilar el asunto en el «terreno de los caballeros».
Santillán se negó en seguida a esto último, v Mazzantini, muy enfadado le preguntó sí no le consideraba digno de medir las armas con él, a lo que el primero contestó que le consideraba dignísimo, pero que no estaba dispuesto a batirse con tal adversario. Y agregó:
—Si vamos al terreno del honor y su señoría me mata o me hiere, dirán qué fue la última estocada de Mazzantini; y si yo mato o hiero a su señoría, dirán que Mazzantini ha sufrido la última cogida. Es decir, , que siempre me tocará hacer el papel de toro. No me conviene.
Como es natural, terminaron dándose un abrazo, entre el regocijo general de los ediles y el público.





























