ADEFAGIA DE UN ADMINISTRADOR
Existía hace tiempo en el Real Patrimonio de Sevilla un arco en cuyo tímpano se representada un león posando una de sus garras sobre un globo terrestre, en el que se leía la inscripción latina «Ad utrumque». Es decir, «Ad utrumque paratus», que equivale a la locución castellana «Estar dispuesto a todo evento».
Desempeñó el cargo de administrador de tal patrimonio por espacio de bastantes años cierto amigo de «Cuchares», hombre tan vicioso y derrochador, que amenazaba amenazaba terminar con los bienes que le estaban confiados, y en vista de su nada ejemplar conducta, fue destituido.
Lamentábase el hombre algún tiempo después, delante del citado diestro y otros amigos, de que le hubiesen dejado cesante, después de tantos años de servicios, y entonces «Cuchares», sin poder contenerse, y bien enterado de las irregularidades del sujeto en cuestión, exclamó enérgicamente:
—Pero, ¡mardito sea tu corasón! ¡No te habían de echar, si te ibas a come jasta el «utrinque»!





























