VOCACIÓN ERRADA
Al ser inaugurada la Plaza de Toros de Vich, en el año 1916, uno de los espadas contratados fue el cordobés Enrique Rodríguez, «Manolete II», a cuyas órdenes toreó el banderillero «Cerrajillas» (Manuel), paisano suyo; y recomendado al matador fue un aficionado que quería ser torero y deseaba hacer la prueba en la Plaza vicense. Cuando regresaron, preguntó a «Manolete» el padrino del principiante en cuestión:
—¿Qué tal ha quedado en Vich el chico que te recomendé y llevaste de banderillero?
Y antes que el matador pudiera hablar, respondió «Cerrajillas»:
—Ese muchacho es una cosa seria «pa» carpintero. ¡Con las uñas sacaba virutas de la barrera!





























