ANTE TODO LA ORTOGRAFÍA
Postrado «Frascuelo» en la cama como consecuencia de una de las graves cornadas que sufrió en Madrid, encontrábanse haciéndole compañía varios de sus más Íntimos amigos, entre ellos el famoso crítico don Antonio Peña y Goñi.
A éste se dirigió de improviso el banderillero Antonio Pérez («Ostión») —quien, sobre una mesilla, garrapateaba en un pliego de papel—, diciendolé:
—¿Cómo se escribe eso que significa un atadijo de lena o un montón de espigas segadas?
—-¿Quieres decir un haz? —argüyó el escritor donostiarra.
—¡Eso! ¡Sí, señor!
—Pues... pon, primero, una hache; luego, una a, y finalmente una zeta.
—Muchas gracias — dijo el «Ostión». Y volvió a su escritura.
Pasado un rato, se acercó a la cama donde se hallaba el matador,
y le dijo:
—A ver si está bien lo que le escribo a don Vicente Andrés: «La cornada de Salvador va curando. HAZjunto el parte facultativo de hoy.»





























