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Ferias y festejos taurinos

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PROEMIO

Tal el camino recorrido por el toreo en su aspecto técnico hasta nuestros días. Las variaciones de ocasión, lugar y afición, no han sido tan sensibles, pero han evolucionado asimismo y es bien considerarlas brevemente. 

Hoy, como entonces, se festejan con corridas los sucesos faustos. Fechas memorables, satisfacciones nacionales, visitas de personajes ilustres, se celebran con corridas de toros, como antaño las proclamaciones de reyes, bodas de príncipes o nacimientos de infantes. Pero al lado de estas ocasiones extraordinarias y no frecuentes, existen otras en cada ciudad, en cada pueblo, de consuetudinaria celebración. Han tenido su origen muchas en ofrecimientos o votos hechos a algún santo o advocación mariana con los más varios pretextos de pestes, aflicciones o desdichas. Nuestros mayores querían aliviar ingenuamente el sacrificio que el costear la fiesta suponía, y que ofrecían piadosamente, con la alegría del festejo, con la que creían holgar y satisfacer al santo y hasta con la caridad que el reparto gratuito de la carne de los toros entre los pobres y enfermos suponía. Claro es que esta costumbre encontró oposición que llegó a severas prohibiciones de la autoridad eclesiástica; pero el hábito de correr toros en determinadas festividades prevaleció y aún continúa con la costumbre de que con ellas coinciden las celebraciones de ferias de ganados o frutos en cada ·ciudad. Además, el festejar tales festividades con particulares diversiones, hizo incluir los toros entre ellas, aun en los lugares en que no existía tradición taurina de carácter votivo. 

Así, en nuestros días, todas las grandes ferIas celebran sus corri­das y aun pueblos menores festejan la festividad de su patrono o sus pequeños mercados con fiestas de toros.

 

 

En recuerdo, admiración y respeto a Don José María de Cossío – La Fiesta de Toros -